La obra del artista Antonio Hidalgo, transforma el muro del patio en un escenario onírico de estética naif y surrealista, donde tres estructuras verticales sostienen figuras fantásticas que evocan la magia de un carrusel. Mediante una trazo negro decidido y una paleta cromatica vibrante (con predominio de azules, rojos y amarillos), Hidalgo despliega un universo poblado de caballos estilizados, aves y rostros simbólicos cargados de grafismos internos. Este mural aporta una nota de alegría visual al conjunto histórico.